Cuestión de pasta

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Pasta Bilbao

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La “Pasta Bilbao” elaborada en el 2000 por el artista y pizzero Fausto Grossi, fue además de pasta con la forma del museo Guggenheim de Bilbao, una leyenda urbana verídica, que como algún artista surrealista decía “surgió del encuentro fortuito entre…” un edificio construido con la intención de convertirse en souvenir y un artista produciendo un objeto souvenir en un momento en el que el valor inmaterial de una marca de un museo semipúblico-semiprivado dejaba de ser inmaterial.

Y aunque parezca un trabalenguas, es que el surrealismo estaba vivo en el 2000, cuando acaeció este suceso, y está vivo en nuestros días aunque forme ya parte de nuestra cotidianidad.

En aquel año, cuando una tienda de souvenirs situada a 200 metros del museo bilbaíno le propuso exponer sus anodigrafias sobre titanio, decidió exponer y vender paquetes de “Pasta Bilbao” – La Pasta Bilbao fue Victoria la que pensó en hacerla como homenaje a Bilbao, a su gente sobre todo. Una idea estupenda, todo un detalle, una forma de agradecimiento- dice el artista. La exposición en la tienda de souvenirs duró tres meses y por ella pasó muchísima gente y se vendieron muchos paquetes de pasta.

Fue cuando terminó la exposición cuando los abogados del museo se pusieron en contacto con él vía postal, instándole a que desistiera en su producción manifestándome en su escrito textual “que el criterio de nuestro cliente, la Fundación del Museo Guggenheim Bilbao, es la de autorizar el uso de la imagen del Museo registrada como marca, a las empresas o entidades que colaboran activamente en su financiación a través del Programa de Miembros Corporativos. Por esta razón, si tuvieran interés en tal cuestión, les rogaríamos se pusieran en contacto con el Departamento de Desarrollo y Comunicación del Museo, quien les informará acerca del funcionamiento del citado Programa de Miembros Corporativos , así como del sistema de tarifas vigentes en la actualidad”.

El artista nunca llegó a contestar ninguna de las tres cartas que siguieron a esta primera. Tampoco siguió produciendo esta pasta. Para el artista – El arte no necesita ni autorización, ni galerías, ni museos, ni nada por el estilo para darse. El arte no es el sistema del arte. El arte es generosidad.-

En la etiqueta de los paquetes se leía “Cuestión de pasta”. Efectivamente.

Para más detalles puedes consultar en este link la entrevista completa realizada por César Reglero al artista.

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